Cuando un matrimonio o una pareja de hecho decide separar sus caminos, las dudas legales suelen llegar antes que las decisiones: qué pasa con los hijos, con la vivienda, con las pensiones. Un divorcio bien gestionado desde el principio evita buena parte de los conflictos que después terminan alargándose en los tribunales.
Como abogada en Pontevedra especializada en derecho de familia, acompaño el proceso completo: desde la primera valoración de tu situación hasta la firma del convenio regulador o la sentencia, buscando siempre la solución más rápida y menos desgastante que tu caso permita.
Tipos de divorcio: cuál corresponde a tu situación
Divorcio de mutuo acuerdo. Cuando ambas partes están de acuerdo en poner fin al matrimonio y en las condiciones (custodia, pensiones, vivienda), es la vía más rápida. Puede tramitarse ante notario si no hay hijos menores o con discapacidad a cargo, o ante el juzgado si sí los hay. La ley exige que hayan transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio, salvo que exista riesgo para la vida, la integridad física o moral, o la libertad sexual del otro cónyuge o de los hijos, en cuyo caso ese plazo no se aplica.
Divorcio contencioso. Cuando no hay acuerdo en alguno de los puntos —custodia, régimen de visitas, pensión de alimentos o compensatoria, uso de la vivienda familiar—, es el juez quien decide tras el procedimiento judicial. Suele ser más largo y es donde una defensa bien preparada marca más diferencia.
Qué incluye el convenio regulador
El convenio regulador es el documento que fija cómo queda organizada la vida familiar tras el divorcio: custodia y régimen de visitas de los hijos, pensión de alimentos, uso de la vivienda familiar, y en su caso pensión compensatoria y liquidación del régimen económico matrimonial. Redactarlo con precisión desde el principio evita malentendidos —y nuevos procedimientos— más adelante.
Documentación que conviene ir reuniendo
DNI de ambos cónyuges, certificado de matrimonio y libro de familia (o certificado de nacimiento de los hijos), certificado de empadronamiento, últimas nóminas o declaración de la renta, y, si hay vivienda en común, la escritura o el contrato de alquiler. Si el divorcio es de mutuo acuerdo, también conviene llevar una idea clara de lo que ambas partes quieren pactar sobre custodia y vivienda antes de la primera consulta — ayuda a que la propuesta de convenio se redacte más rápido.
Cuándo conviene contactar con una abogada
Lo antes posible, incluso antes de tener claro si el proceso será de mutuo acuerdo o contencioso. Una primera valoración ayuda a entender qué opciones son realistas en tu caso, qué plazos manejar y qué documentación empezar a preparar — y evita errores en acuerdos firmados sin asesoramiento que después son difíciles de modificar.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda un divorcio de mutuo acuerdo?
Si la documentación está completa y hay acuerdo real entre las partes, la vía notarial suele resolverse en pocas semanas; la vía judicial de mutuo acuerdo, algo más, según la carga de cada juzgado.
¿Necesito abogado si estamos de acuerdo en todo?
Sí. La ley exige asistencia letrada en el proceso de divorcio, incluso de mutuo acuerdo. En la vía notarial, ambos cónyuges pueden compartir abogado si no hay conflicto de intereses, o cada uno tener el suyo.
¿Qué pasa con la custodia de los hijos?
Se decide en el convenio regulador (si hay acuerdo) o la fija el juez (si no lo hay), siempre priorizando el interés del menor. Tienes más detalle en la página de derecho de familia y custodia.
¿Se puede modificar el convenio más adelante?
Sí, si cambian de forma relevante las circunstancias de alguna de las partes o de los hijos — un cambio de trabajo, de residencia, o de necesidades de los menores, por ejemplo.
¿Cuánto cuesta un divorcio?
Depende de si es de mutuo acuerdo o contencioso, y de la complejidad del patrimonio a repartir. En la primera consulta te doy un presupuesto claro y cerrado antes de empezar, sin sorpresas.
Cada divorcio es distinto, y las decisiones que se toman al principio condicionan todo lo que viene después. Si estás valorando iniciar el proceso, hablemos primero — sin compromiso — para que sepas exactamente qué opciones tienes.